ÀNIMES PALPABLES Esculturas de Apel·les Fenosa y fotografías de Jean Marie del Moral

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APEL·LES FENOSA, ÀNIMES PALPABLES
Josep Miquel Garcia

"La obra de Fenosa es como una palpación del alma", afirmaba el escritor Michel Cournot. Verdaderamente es una definición muy acertada para un escultor del siglo XX que aspiraba a hacer táctil el espíritu. "Me gustaría representar el espíritu sin materia. Esto nunca se ha visto, pero normalmente se encuentra materia sin espíritu. Si pudiera hacer una escultura sin materia, sería feliz [...]. Aquello que crea el espíritu es más vivo que la materia. Mi trabajo es un trabajo de corazón y de espíritu, donde la materia no entra. Si hago estatuitas es porque tienen la misma espiritualidad que las grandes, pero menos materia." Poniendo el mínimo de materia, el mínimo posible, se puede sugerir la plenitud con casi nada: "Esto es lo que debemos hacer nosotros, sugerir las cosas", pretendía.


La escultura se libera así del condicionamiento de la forma y sucede con la expresión más simple de la arcilla, como una inspiración sutil a través de las manos del artista, que la acaricia hasta el instante en que este proceso se detiene, a la búsqueda del espíritu esencial de la belleza y la armonía, tal y como hace el poeta.

La exposición "Ànimes palpables" presenta en paralelo esculturas y dibujos de Apel·les Fenosa acompañadas de fotografías donde Jean Marie del Moral capta el instante de ejecución de estas obras en los talleres de París y de El Vendrell. Vemos al escultor, ya en su madurez, creando su obra y el resultado del proceso. "No digo que el momento sea sagrado, pero para que así lo sea pruebo suerte [...]. Las cosas suceden por azar, pero, cuando llegan, hace falta saber tomar-las, llevarlas a cabo. Picasso me decía: "Trabaja, ya pensarás después." La escultura se hace trabajando, pero hace falta saber detenerse a tiempo." Las imágenes se afanan por congelar la escena en el preciso momento donde Fenosa encontraba el estado de gracia, aquel en el que la obra se ejecutaba a través de las manos, sin dejarse llevar por un razonamiento predeterminado, o simplemente por unas manos sabias, que también pensaban.

Apel·les Fenosa

Des de la óptica del presente, podemos decir que Apel·les Fenosa (Barcelona, 1899 - París, 1988) es un artista del siglo XX, un escultor, un hombre conmocionado por dos guerras y dos exilios y, a pesar de todo esto, a diferencia del pesimismo de su coetáneo y amigo Giacometti, representa el optimismo en la humanidad. Fenosa es un universo con constelaciones de los mejores artistas de su época, empezando por Picasso o Coco Chanel, y de los poetas mayores de su tiempo, como Jean Cocteau, Paul Éluard, Supervielle, Ponge, Salvador Espriu o Pablo Neruda. Supo crear en su entorno una fidelidad de amigos fraternales, que inspiró una arcadia alrededor de su casa de El Vendrell, que fue punto de referencia de una colonia internacional de intelectuales que, como él, consideraban que "la Gloria es no tenerla". No obstante, fue galardonado con las distinciones más elevadas, expuso en los museos más emblemáticos, su obra ilumina las colecciones privadas y públicas más relevantes y aún hoy no ha perdido el aura de su época.

Jean Marie del Moral

Fenosa y su taller fueron retratados por fotógrafos relevantes como Brassaï, Man Ray, Hoyningen-Huene, Michel Sima, Savitry, Izis o Jack Nisberg, que se convirtieron también en grandes amigos suyos, pero Jean Marie del Moral (Montoire-sur-le-Loir, 1952), ha sido el fotógrafo más próximo al escultor desde que visitó la exposición antológica que el Museo Rodin organizó en París en el año 1980 y restó para siempre unido a su obra. Desde entonces, y hasta su muerte, su archivo fotográfico es un documento insoslayable para conocer la intimidad de sus estudios, de sus procesos de trabajo y de su personalidad, ya sea en París o en El Vendrell.