BIENNAL D'ART 2021

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Dionís Escorsa O’Callaghan, María García Ruiz, Fermín Jiménez Landa,
Gerard Boyer, Svantje Busshoff, Edu Comelles, Ángela Cuadra,
Matteo Guidi, Anna Jornet Puig, Pau Magrané Figuera, Olga Olivera-Tabeni,
Ariadna Parreu, Borja Santomé Rodríguez.

Para poder analizar de forma objetiva todos los aspectos que han sido importantes en la renovación de este premio, de acuerdo con una estrategia viable de futuro, no podemos alejarnos de los argumentos principales que han formado parte de los orígenes de esta convocatoria, fundamentada, desde sus inicios, en la fórmula de concurso y escenificada en dos disciplinas muy específicas, como son la pintura y la escultura. Bajo esta premisa, era necesario plantear la reformulación de un premio que nos permitiese seguir apostando por la figura del artista, pero con un nuevo enfoque de las bases y con la voluntad de entusiasmar al máximo número de participantes, desde cualquier disciplina artística.


Cada vez somos más conscientes de la pertenencia a un escenario donde el vínculo con los diferentes contextos suele ser la pura utilidad profesional o doméstica. Trabajar con el planteamiento de unos objetivos artísticos y unos criterios de selección fundamentados en la voluntad de seguir explorando esta mirada más nostálgica de nuestro entorno empieza a ser caduco y se nos plantea la necesidad de reconducirla hacia otra que despierte la curiosidad y sea más experimental. Por otra parte, la complejidad en la que se ha visto inmerso el proyecto artístico contemporáneo y la adaptación de toda su logística en la formulación de la obra requiere cada vez mayor compromiso por parte de los propios artistas y mayor implicación por parte de las instituciones en los procesos de posproducción. Teniendo en cuenta el contrastado esfuerzo por parte de algunos de ellos a la hora de presentarse al concurso, esto ha llevado a plantearse unas nuevas metodologías en la reformulación de las bases y en la adaptación al contexto actual.


Si bien los anteriores premios Tapiró de pintura y Julio Antonio de escultura gozaron de su bien merecida relevancia, en este momento pedían ya ser revisados. Así pues, sin rehuir nuestra responsabilidad, y el concepto “Premio”, hemos trabajado con la nueva fórmula de Biennal, que nos permita seguir avanzando, para favorecer y captar el interés de los artistas y tal vez buscar la incidencia en las miradas con mayor peso específico de la escena artística contemporánea: críticos, comisarios, galerías, directores de museos y centros de arte contemporáneo, así como del resto de público en general.
Si tenemos en cuenta las aportaciones experimentadas durante todos estos años con los distintos lenguajes artísticos, podremos ver cómo ahora, en el contexto actual, estamos inmersos en una serie de cambios que han venido influenciados por la tecnología digital y por el resurgimiento de nuevas disciplinas y mecanismos de trabajo que apostan por la interconexión entre estos diferentes lenguajes.

Por esta razón, hemos basado la estrategia para la renovación del certamen en la unificación de ambos premios bajo una misma convocatoria, Biennal d’Art Diputació de Tarragona.

Esto nos permite plantear, de forma mucho más justificada, la opción de cualquier estilo de trabajo o de propuesta artística a poder presentarse a concurso, independientemente de su disciplina y sin la necesidad de atender a clasificaciones previas.
En esta línea, el Museu d’Art Modern de la Diputación de Tarragona puede aportar una estructura de trabajo profesionalizada, con capacidad y poder de decisión sobre los distintos planteamientos conceptuales y aspectos técnicos que haya que resolver. Gracias a todos sus profesionales, la fijación de objetivos específicos a corto y largo plazo, el análisis y planteamiento de estructuras de trabajo futuras, así como la resolución de los problemas técnicos, podrá estar mucho más consensuada y debatida.

Con los años, hemos pasado de un modelo de concurso centrado en la figura del artista ganador y de su obra a fijar mucho más el interés sobre los artistas seleccionados, y a entender y valorar la importancia del certamen en cuestión, desde su coherencia como proyecto con una visión conjunta, reflejo y referente de los argumentos que configuran nuestro contexto
artístico, con los que nos debatimos diariamente.