BOIRA de Andrea Leria

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Eposición temporal


A mi yaya, que me enseñó lo contrario a desaparecer. Su casa reveló mi imagen de infancia, y me hizo el regalo más grande que me podía hacer: me devolvió la memoria al mismo tiempo que ella perdía la suya.

                                                                                                              Barcelona, 2019

 

BOIRA

 

“Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.”

 

Jorge Luis Borges  

 

El reencuentro entre dos mujeres después de una larga separación familiar, la nieta que regresa a la casa familiar en Barcelona después de 27 años viviendo en Chile, es el punto de partida de la historia entre Monserrat Borés, la abuela y Andrea Lería, que ha elegido el arte como camino de vida. Juntas van desenterrando vestigios, buscando rastros de una  huella genealógica, la de una infancia vivida en una geografía que se había perdido, entre migraciones y desplazamientos. Juntas revisitan imágenes y territorios generando ese encuentro entre dos generaciones, en medio de un eslabón perdido de la historia personal y más íntima de la infancia de Lería.

 

La mirada a través del ojo de Monserrat Bores, que incansablemente registra y plasma el mundo a través de su vida, y la de la artista, que recoge aquello, poniendo en tensión el pasado irrecuperable y todo acto de memoria que se pueda ejercer, como una reivindicación individual e íntima, y al mismo tiempo como un ejercicio de  reflexión colectiva de la sociedad. Para Lería, lo que es significativo no es la historia ni la precisión particular e individual de los hechos, sino aquello reconocible que compartimos.

 

Boira plantea una serie de prácticas de activación de la memoria, hilos invisibles, de aquello que no vemos y que se insinúa a través del vestigio, los objetos como testigos mudos de aquello que escucharon y presenciaron, lo vivido descrito en imágenes o en viejos cuadernos inacabados, que no son más que ese intento de dejar huella, de registrar y archivar aquello que, en la vida de cada uno puede ser significante.

 

Un proyecto donde el propio material de archivo, estas imágenes instantáneas, adquieren otro estatus al ser recuperadas y puestas en un contexto discursivo y estético del aparato de representación del arte, la construcción de un relato subjetivo que introduce al espectador  en un viaje a través de paisajes e imágenes prestadas, que inevitablemente evocan los suyos.