Lluc Queralt. Espacios de introspección (Espais d'introspecció)

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Un retrato siempre es el resultado de un encuentro, funciona como un diálogo de complicidades donde la imagen final es a la vez conclusión, síntesis y mirada. El fotógrafo debe procurar captar aspectos esenciales del modelo que nos hablen de él y de sus circunstancias, esforzándose por entender la situación para transmitir más allá de lo evidente.

La serie “Espacios de introspección”, de Lluc Queralt (Tarragona 1978), es una propuesta abierta, todavía por concluir y con recorrido por delante, que completa una taxonomía de creadores en sus lugares habituales de trabajo. Además de mostrarnos a cada uno de ellos de forma independiente, nos presenta una panorámica que cuenta tanto de manera individual como colectiva. No solo vemos por separado autores en su estudio, sino que también podemos inferir a partir de ese horizonte un paisanaje común que nos acerca a un tiempo y un lugar dentro de un ámbito concreto, en este caso los años diez y veinte del siglo XXI en el contexto de las artes visuales españolas, con especial relevancia en los Países Catalanes. El proyecto se inicia en 2011 con una visita casual al taller del pintor tarraconense Josep Maria Roselló que se continúa, de forma espontánea, con otra correlativa al estudio de Josep Royo, responsable de los conocidos tapices de Miró. Luego, por recomendación, fue a ver a Jean-Marie del Moral; y así sucesivamente, uno tras otro, hasta completar las más de setenta efigies que existen ahora. Ese modo de concatenar encuentros y conversaciones, de enlazar a través del boca a boca unos artistas con otros, ha sido al mismo tiempo una motivación y un método natural de hacer crecer el conjunto apoyado en la empatía.

Sema D’Acosta